Viajes

Impresiones finales sobre Myanmar

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La gente se os acercará por pura y simple curiosidad, para practicar su inglés y conocer cómo es la vida en el exterior en un lugar en el que apenas les llega nada debido al estricto y opresivo control de los medios de comunicación -y de todo en general- por la Junta Militar, el cáncer de este país.

Intentad diversificar vuestro gasto tratando de repartirlo lo más equitativamente posible entre la gente. No comáis siempre en el mismo restaurante, no vayáis sólo a los hostales u hoteles que vienen recomendados en las guías porque ya se habrán beneficiado bastante de ello y habrá otros que tengan más difícil el salir adelante. Y sobre todo, EVITAD dejar dinero al gobierno. Trenes, algunos barcos y entradas a lugares turísticos oficiales son pagados en dólares que van directamente a las arcas de esta panda de cafres.

Sólo hay una ruta visitable ya que la Junta no permite el acceso a la mayor parte del país. De ella, el lugar más famoso y bonito quizás sea Bagan. Sus templos -tanto en número y belleza- te dejan realmente boquiabierto.

Otra de las sorpresas que me llevé es la vegetación del país. Yo pensaba que sería todo selva tropical y flora verde esmeralda casi comiéndose las casas pero la verdad es que hay bastantes zonas áridas y mucho bosque tanto talado como quemado. El tema de la tala es por las grandes extensiones de árbol de teka que tienen -y del cual el gobierno saca muchísimo dinero- y los campesinos también recurren a la quema para tener mayor cantidad de tierra para el cultivo. Imagino que las zonas del país que no se pueden visitar -como la frontera con Tailandia- serán mucho más verdes.

El caos que reina en las principales urbes del país, sus mercados atestados, el tráfico sin sentido es realmente curioso y te puedes pasar horas contemplándolo. Esto contrasta con la tranquilidad de las zonas rurales. La mayor parte del país trabaja de Sol a Sol en el campo y, cuando le pregunté a un guía sobre el tema me contestó que ellos eran felices cuando trabajaban duro. Casi como la fama que tenemos los españoles (ganada a pulso, no nos engañemos, que ¡por algo nos lee más la gente de lunes a viernes en horario de oficina!).

Mucha gente se enfrenta al dilema de visitar o no un país gobernado por militares en el que explotan a las gentes. Es indudable que parte de tu dinero acabe en los bolsillos que no deseas pero tenéis que pensar en el bien que podéis hacer a la pobre gente de este maravilloso país, no sólo en el tema monetario sino principalmente dejando que os conozcan un poco, contándoles noticias del Mundo exterior, pero sobre todo escuchándoles, aprendiendo su realidad y poder contarla a tu gente y al resto del mundo cuando regreses de allí. ¡Esa gente se merece ser libre como el que más! Y ese es el mensaje que tenemos que transmitir los que hemos estado allí y nos hemos indignado con lo que ocurre.

Por favor, no seáis reacios a hablar con los locales, abriros lo máximo posible, tened paciencia con su inglés, sonreidles como ellos lo hacen con todos, contadles cosas, escuchadles, no os dediquéis sólo a ver las cosas bonitas como hacen tantos turistas. En definitiva, NO SEÁIS TURISTAS en Myanmar, SED PERSONAS COMPROMETIDAS.

Video: MYANMAR. SUDESTE ASIÁTICO. Primeras Impresiones (Junio 2020).

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